Sin planear
Me desperté de repente y enseguida supe por qué: me hacía pis. Era muy temprano, las cinco —por el culo te la hinco— de la mañana, y aún faltaban tres horas para que llegara Nacho, a quien aquella noche le había tocado trabajar. Mientras me limpiaba con el papel higiénico, noté que mi sexo estaba…












