Vivía en pareja, pero era yo la que siempre bajaba a comprar, y ahí estaba el, Manuel. Notaba sus miradas desnudándome despacio. Yo, me mojaba excitada, pero no pronunciábamos palabra.
Hasta que un día se armó de valor, mientras el reponía la estantería de pan me contó lo mucho que le atraía y le deslice mi número de teléfono en un papel. Pero nuestro deseo, era mayor. Manuel, cogió las llaves del baño de trabajadores del supermercado y entramos sin hacer ruido.
– ¿tendrás problemas? , pregunté
– Tu ,tranquila, yo nervioso, contestó
Mientras me besaba pasionalmente y metía las manos bajo mi mini vestido rompiendo mi minúsculo tanga. Me bajé , lamiendo su cuerpo hasta llegar a sus huevos y empecé a chupar , y seguí a su polla gorda y grande subiendo y bajando, jugando con mi lengua.
No teníamos mucho tiempo, por lo que me dio la vuelta y me penetró a cuatro dándome ricas embestidas, mientras yo tocaba mi clitoris. Llegamos al éxtasis casi a la vez.
Tuvimos durante un año encuentros fugaces parecidos al primero porque yo vivía con mi pareja y el vivía en una habitación.
Un día, Manuel me escribió:
– » te espero en tu portal»
Volví a ponerme una falda corta y una braguita pequeñita que se que tanto le gusta.
Tuvimos mala suerte. José mi pareja miraba por la ventana , se miraron y algo notó, pero no dijo nada. Manuel no se achicó y subió.
Me beso, lamió y mordió mis pezones , volvió a besarme, abrió mis piernas , separó mi ropa interior y jugó con mi clitoris con su lengua, metía sus dedos en mi vagina y disfrutaba como me retorcía de placer y como me mordía el labio para contener los gemidos, no paro hasta que me corrí. Se sentó contra la pared, saque su pene, y me senté a horcajadas encima de él, moviéndome al compás, sentía como cada vez me llenaba más, cada vez más duro, mientras el de nuevo jugaba con mis pezones y me besaba con sed.
Cuando llegue a casa, me encontré a José en la cama, esperándome desnudo:
– «ven, chúpamela», me dijo
Me desnude, aún estaba húmeda de Manuel, me puse a cuatro, y comencé a lamerle la polla. Empece lamiéndolo de arriba abajo , moviendo mi mano de la misma manera, seguí por la punta, me lo meti en la boca, moviendo mi lengua en círculos, mientras penetraba su miembro más y más dentro de mi boca hasta el final y salió una arcada, subí pero mi lengua juguetona seguía moviéndose al compás..
– «Para, que me vas a hacer correr y te quiero follar», dijo José
José, me beso, mientras lo hacía sentí como penetraba su polla dentro de mi coño, un placer recorrió todo mi cuerpo, el embestía despacio saboreando cada movimiento, yo cada vez más mojada, empezaron los gemidos, los jadeos…
– » ponte a cuatro», me pidió
Empezó a chuparme el coño, el culo, y yo ardía de placer. Con sus dedos, empezó a tocarme el hinchado clitoris, y volvió a penetrarme .. cada vez mis gemidos y jadeos eran más seguidos y más fuertes, no podía más, estaba muy cachonda, la polla, a veces, resbalaba de lo mojada que estaba y me corrí.
Me puse de rodillas y agarré su polla , volví a metérmela en la boca, mientras agarraba sus huevos y los acariciaba. Pase la lengua por toda la polla, de arriba abajo, la mano se movía al compás, la saqué y me la pasé por la cara, me encanta restregármela mientras le miro a los ojos, y volví a comérmela, empecé a presionar desde la punta con los labios y después bajaba con la lengua y con la mano.
José, se corrió, se vino en mi boca y yo que soy golosa, me lo tragué todo.
Pasaron los días y Manuel estaba distante conmigo:
– » Mientras que vivas con ese hombre, prefiero mantener distancia contigo»
– «¿Qué temes?», pregunte
– » Enamorarme como un tonto y sufrir»
– » me iré» conteste
– » te esperaré», dijo.
Después de esa conversación tuvimos encuentros sexuales muy apasionados, porque todo con Manuel lo era, loco y apasionado.
Quedé con Manuel el día de mi cumpleaños, a las diez, pero no apareció.
José y yo seguimos viviendo juntos seis meses más, follando como conejos, porque José, follaba mucho y bien, pero ya no sentía lo mismo por el..
Manuel, me escribía y quedaba con el pero a última hora era yo quien le ponía excusas.
Finalmente me mudé, para mudarme a un pueblecito de la sierra de Madrid . Manuel seguía escribiéndome y yo seguía jugando a lo mismo, así durante año y medio. Pero llego un día al que cedí :
– «A partir de esta tarde la tengo libre, ahora la pelota está en tu tejado»
– «Mañana por la mañana a las ocho», me contestó.
Me puse un camisón cortito rojo con la espalda abierta y el escote de pico, debajo llevaba un targa negro de encaje precioso.
Cuando abrí la puerta, Manuel me abrazó y me besó como si nunca lo hubiera hecho, nos hundimos en uno. Cuando por fin nos separamos un segundo, me dirigí a la cocina a preparar un café, detrás de mi , subió suavemente mi camisón para ver lo que llevaba debajo. No hubo café. Me subió a sus brazos a horcajadas y me llevó a la habitación.
Sentada encima de él, me metió las manos debajo de la ropa y empezó a romperme con rabia la ropa interior. Yo empecé a desvestirle mientras me le comía a besos. Que rico estaba. Empecé a besarle y a lamerle todo su cuerpo, hasta que llegué a su polla, le escupí el capullo y empecé a pasarle la lengua y a tragármela sin pensármelo, tenía hambre de él. De pronto, Manuel se puso de pie encima de la cama para que siguiera chupándosela:
– «por los laditos «, me pedía
Y yo obedecía sin rechistar, me encantaba verle disfrutar. Veía como se mojaba la polla de puro placer. Manuel, me tumbo en la cama y empezó a morderme pasionalmente los pezones, esta vez no había prisa, podíamos desatar nuestras ganas sin miedo, pero con el todo es intenso y pasional, es todo tan rico… bajo hasta abajo y comenzó a lamerme el coño como solo el sabe, paseando por el clitoris y haciéndome gritar de placer.
Manuel se sentó en la cama, me senté encima de él, me penetró y comencé a moverme encima de él, me agarró del pelo fuerte, y de mi salió un gemido, podía correrme pero no lo hice.
Nos pusimos de pie, yo contra la pared, abriendo las piernas y el culo en pompa y me embistió fuerte, con el pelo en su mano y la otra en mi cadera, cada vez me daba más fuerte y a mí se me alojaban las piernas, no iba a poder aguantar más, estaba cachondísima.
Después, nos tumbamos en la cama pero puso una almohada debajo de mis caderas y volvió a metérmela, empezó despacio, sentía toda su polla entrar y salir, notaba su capullo, no pude más : estalle en un escandaloso orgasmo
Después, me puse a cuatro e invité a Manuel a que me lubricara el ano, quería que me follara todas el cuerpo, y así lo hizo, me chupó, pasó su lengua por su culo y empiezo a jugar con el dedo. Me penetró, que placer, sentir su polla dentro, empezó a moverse despacio y según iba lubricando se movía con mayor facilidad, sus movimientos eran cada vez más rápidos, sus gemidos y jadeos me estaban diciendo que se acercaba el final, yo me excite tanto que empecé a tocarme y nos corrimos juntos. Sentí su eyaculacion y su leche recorriendo mi culo..
Estuvimos hablando, fumando y riendo un rato. Cuando se fue, no pude evitar tener una sonrisa tonta todo el día.
Valora este relato
👇 PARA VOTAR: pulsa una estrella. Tu voto solo se registra cuando aparezca el mensaje de confirmación.
Comprobando la votación…
